Es Haram colgarse amuletos, conchas marinas u otros con la creencia de que pueden curar una enfermedad o proteger a la persona de la misma enfermedad. En pleno siglo XX aún hay personas que cuelgan una herradura de caballo sobre sus puertas. Y más aún; todavía encontramos charlatanes en varios países que explotan la ignorancia de la gente simple escribiéndoles amuletos y encantamientos; dibujándoles líneas y talismanes y recitándoles extrañas fórmulas, alegando que estas practicas protegerán al portador de las agresiones de los espíritus malignos, de la influencia de los demonios, y del mal de ojo, de la envidia y otros.
En lo concerniente a la prevención y el tratamiento de una enfermedad, el Islam ha dictado medidas que son bien conocidas, condenando a aquellos que desdeñan estas medidas y procuran los engañosos métodos de los estafadores. El Profeta (saws) dijo: "Procurad el remedio, Porque El que creó la enfermedad también creó su cura". Citado por Ahmad.
También dijo: "Hay cura en tres cosas: Beber miel, el desangrado y en la cauterización con fuego". Citado por Ahmad y Al Hákim. En nuestros tiempos estos tres tipos de cura incluyen, por analogía y extensión, todas las terapias que usan calor o electricidad.
Respecto al uso de conchas, encantos, amuletos o la recitación de ciertos hechizos para prevenir las enfermedades, tales prácticas son pura ignorancia y error; contrarias a las leyes de Allah el Altísimo y constituyen una negación del Monoteísmo.
Uqbah bin 'Amir narró que vino al Profeta (saws) en una delegación de diez personas. El Profeta (saws) aceptó el juramento de fidelidad (Bai'a) sólo de nueve, absteniéndose del décimo. "¿Qué hay con él?", le preguntaron. "Tiene un amuleto en el brazo" contestó el Profeta (saws). El hombre se arrancó el amuleto y, entonces, el Profeta (saws) aceptó su juramento y dijo: "Aquel que use esto es un politeísta". Citado por Ahmad.
El Profeta también dijo: "Que Allah no haga realidad las esperanzas del que usa un amuleto; que Allah no proteja a quien se cuelga conchas."Citado por Ahmad
Umrán bin Hásin relató que el Profeta (saws) vio a un hombre usando un brazalete de metal en su brazo y le dijo: "¡Guay de ti! ¿Qué es esto?" El hombre replicó: "Es para protegerme de la debilidad". El Profeta (saws) le dijo: "Ciertamente que esto aumenta tu debilidad. Arrójalo, pues si mueres usándolo nunca alcanzarás el éxito". Citado por Ahmad.
Estas enseñanzas del Profeta (saws) entraron profundamente en las mentes de sus sahabis; y ellos rechazaron tales prácticas falsas y erradas. 'Isa bin Hamza dijo lo siguiente: "Visitaba a Abdallah bin Hákim que estaba con fiebre. Le dije: ¿Porqué no usas un amuleto? El me dijo: ¡Dios me libre de ello! "El Mensajero de Allah (saws) dijo: "Quien use un amuleto será dejado sólo con su amuleto como apoyo". Citado por Al Tirmidhi.
Abdallah bin Mas'ud vio una vez a su esposa usando una cuerda con nudos alrededor de su cuello. Se la arrancó y la destrozó diciendo: "¡La familia de Abdallah está libre de asociar a Allah algo sobre lo que Él no nos ha autorizado!". Luego añadió: "Oí al Mensajero de Allah (saws) decir: Encantamientos, amuletos y hechizos son Shirk". Citado por Ibn Hibbán.
Alguien le dijo una vez: "Abu Abdurrahmán (como lo llamaban normalmente); estamos acostumbrados a los encantamientos y los amuletos; ¿Pero qué es un hechizo? El respondió: "Es algo que las mujeres usan para que sus maridos las quieran". La palabra hechizo, pues, denota un tipo de magia. Sin embargo, si lo que se dice puede comprenderse e incluye una mención de Allah en ello; se hace recomendable porque sería, entonces, una súplica a Allah y no se espera que sea una cura o una medicina de por sí. Los encantos de la Yahilía solían estar mezclados con fórmulas mágicas, frases politeístas y palabras sin sentido.
Se cita que Abdallah bin Mas'ud prohibió a su esposa pronunciar tales encantamientos. Ella le dijo: "Un día salí y vi al fulano y a zutano. Entonces, uno de mis ojos empezó a lagrimear (según ella; por el efecto del mal de ojo y en la envidia de tal persona). Pero; cuando empecé a recitar un encantamiento, mi ojo dejó de lagrimear. Y cuando dejé de recitarlo, mi ojo empezó a lagrimear nuevamente". Ibn Mas'ud dijo: "Ese es Satán. Cuando le obedeces te deja en paz, pero cuando le desobedeces punza tu ojo con su dedo. Pero, si haces como hizo el Profeta (saws), será mejor para ti y es casi seguro que curará tu ojo. Lava tu ojo con agua y di: "Retira el mal; ¡Oh Señor de la humanidad! Tu eres el que cura. No hay cura excepto Tu cura que no deja atrás ningún mal". Esta es la versión de Ibn Maya. Abu Daúd cita una más corta y Al Hákim menciona una más corta aún.