Aquel o aquella que pierda la oración (as’salat) su siyam (ayuno) o cualquier otra acción no le será aceptada. Esto es porque aquel que abandona la oración ha dejado de creer (kufr) y la acción que nos llega del incrédulo no se le reconoce (es decir, no se le acepta). La oración es el segundo de los pilares del Islam y el ayuno es el cuarto pilar. Por tanto, la oración tiene prioridad sobre el ayuno y éste es un pilar del Islam.
Por lo tanto aquel o aquella que no rece, su ayuno o cualquier otra acción no se le aceptará. Está en él o en ella arrepentirse ante Allah (swt) preservar las cinco oraciones diarias. Luego, después de esto, tiene que conservar el resto de los asuntos de su religión como el ayuno y otros asuntos aparte de éste.
Mientras esta persona no rece no es considerado musulmán y sus acciones no le son aceptadas. La oración es un pilar del Islam. ¿Puede tenerse en pie un edificio sin un pilar?, es imposible.
Por lo tanto aquel o aquella que no rece, su ayuno o cualquier otra acción no se le aceptará. Está en él o en ella arrepentirse ante Allah (swt) preservar las cinco oraciones diarias. Luego, después de esto, tiene que conservar el resto de los asuntos de su religión como el ayuno y otros asuntos aparte de éste.
Mientras esta persona no rece no es considerado musulmán y sus acciones no le son aceptadas. La oración es un pilar del Islam. ¿Puede tenerse en pie un edificio sin un pilar?, es imposible.